Resumen
El presente trabajo analiza las diversas características que tuvieron los movimientos migratorios de ciudadanos chinos que se establecieron en la ciudad mexicana de Durango, marcando para ello un marco temporal que corresponde desde los estertores del siglo XIX, momento en el que se establecieron los primeros súbditos chinos dentro de tierras mexicanas, hasta el año de 1972, fecha en el que se establecen relaciones diplomáticas entre nuestro país, y la República Popular de China, además de ser el momento en que esta generación pionera desaparece.
Así también, explicar cómo les afectó el contexto histórico a esta comunidad extranjera y a sus descendientes. Además, da a conocer una lista de tiendas de abarrotes, panaderías y otros giros comerciales que fueron propiedad de ciudadanos chinos, y con ello plantear la existencia de un barrio chino en la ciudad; también se busca rescatar la herencia cultural que la comunidad china dejó en nuestra ciudad.
Se quiere resaltar algunas particularidades que presentó este movimiento migratorio, dibujando el perfil de el migrante llegado a Durango, analiza las diversas particularidades que presentó esta comunidad y trata de dejar un precedente para futuras investigaciones sobre el tema.
Palabras clave: tong, migración, China, Durango
Abstrct
The present work tries to analyze the diverse characteristics of the Chinese migratory movements that were established in the Mexican city of Durango, as well as to explain how the historical context affected this foreign community and its descendants.
In addition, it announces a list of grocery stores, bakeries and other commercial places that were owned by Chinese citizens, and thereby raise the existence of a Chinatown in the city; It also seeks to rescue the cultural heritage that the Chinese community left in our city.
It seeks to highlight some particularities presented by this migratory movement, drawing the profile of the migrant who has arrived in Durango, analyzes the various peculiarities presented by this community and tries to set a precedent for future research on the subject.
Keywords: tong, migration, China, Durango
Introducción
La ciudad del Durango, históricamente ha sido una ciudad abierta a las diversas influencias provenientes de ultramar, siendo de especial interés el caso de los nacionales chinos, cuyas actividades sociales y económicas en la zona se vieron condicionadas por los diferentes momentos históricos que vivió nuestro país a lo largo del siglo XX.
Es objetivo primario de este breve estudio analizar las diversas características que tuvieron los movimientos migratorios chinos que se establecieron en la ciudad mexicana de Durango, así también, explicar cómo les afectó el contexto histórico a esta comunidad extranjera y a sus descendientes.
Este trabajo está sustentado con fuentes de tres clases, a saber, fuentes orales provenientes de los descendientes chinos que aún viven en la ciudad de Durango, recursos historiográficos sobre la migración de origen chino en el resto de México, y evidencias documentales provenientes de los censos de extranjeros en la ciudad, referentes a los años 1930, 1932 y 1942, albergados en el Archivo Histórico del Municipio de Durango.
A pesar de la importancia económica y social que tuvieron los miembros de la comunidad china, así como el número de sus miembros, no existe ningún estudio histórico o sociológico que describa el pasado de la colectividad china que estuvo asentada en el estado de Durango durante la primera mitad del siglo pasado, y este trabajo busca subsanar, aunque sea de manera somera este vacío historiográfico.[1]
Algunos historiadores han indagado ampliamente sobre los movimientos migratorios de los súbditos chinos en nuestro país, entre los que destaca Moisés, González Navarro, quien analiza los movimientos migratorios de este colectivo entre 1985 y el año 2000, haciendo hincapié en los efectos adversos del movimiento antichino durante el periodo del Maximato. Por su parte, esta línea de investigación se ha nutrido con los trabajos de Humberto Monteón, y José Luis Trueba, quienes han publicado un amplio compendio de documentos para el análisis del fenómeno xenófobo que se experimentó contra el colectivo aquí estudiado.[2]
En tanto que, en diversas entidades de la república se han publicado diversos trabajos sobre las poblaciones chinas en un ámbito local, entre los que se deben mencionar a Lisbona Guillén para el caso del Soconusco chiapaneco, Velázquez Morales ha estudiado con amplitud la situación de la península de Baja California, así como Cinco para la Ciudad de México, Martínez Marín para el caso tamaulipeco, Grageda Bustamante para Sonora, o Puig Llano para la zona de la Comarca Lagunera.
Como se ha dicho, para el caso del estado de Durango, no existe un trabajo sistemático que estudie aspectos estadísticos, sociales o económicos de los migrantes provenientes de China, solamente existen algunos datos sueltos proporcionados por historiadores como Gallegos, Vallebueno y Castañeda Nery.
Aunque los datos de migraciones asiáticas hacia la zona norte del país son inconsistentes entre una investigación y otra, se puede decir que su ingreso en nuestro territorio se dio por vía externa a partir de las últimas décadas del siglo XIX, su número se fue acrecentando conforme fueron avanzando los años, aparejado a las décadas de paz posteriores al proceso revolucionario, hasta alcanzar sus cotas más altas en los gobiernos encabezados por los generales sonorenses Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles.
Coincidentemente, durante estos años se dio un proyecto de formación de la identidad nacional mexicana que basaba una pretendida unidad de las distintas regiones de la geografía nacional, mediante un discurso que primaba a la raza mestiza favoreciendo la segregación de grupos étnicos venidos del exterior, tales como chinos, japoneses y sirios.
Es por ello que, un punto de arranque interesante para la siguiente investigación es explorar las implicaciones que permitían la convivencia de “lo chino” en la formación de la identidad nacional mexicana, así como buscar los vínculos que estos migrantes mantuvieron con sus lugares de origen, a través de mecanismos de preservación de su identidad cultural.
Siglo XIX: Un primer momento de la migración
Como en el caso de otras regiones latinoamericanas, la migración china hacia el estado de Durango llegó no solamente, por vía directa de tierras asiáticas, sino que provenían de un tercer país del continente americano, entre ellos las ciudades sureñas de los Estados Unidos.
Durante el periodo del Porfiriato, cuando el poder era detentado por el grupo llamado los “científicos”, se elevaron los postulados del positivismo de Augusto Comte a categoría de política de desarrollo nacional, en todos los renglones de los asuntos públicos de nuestro país, en muchos aspectos de su esfera pública.
Esta renovación estaba inspirada por el empuje industrial, inclinado a sustentar cualquier proceso de cambio en las naciones. Los descubrimientos y nuevas teorías que brotaban en la política del desarrollismo industrial y sus transformaciones tecnológicas acompañaron al incipiente capitalismo que apuntaba hacia nuevos, o poco explorados territorios, ricos en preciosas materias primas, lo cual demandaba la llegada de una mano de obra poco calificada que fue exportada desde una Europa en reconstrucción y de Asia oriental que estaban abriéndose al mundo exterior.
Es durante esta época, que algunas fuentes dan noticias sobre los primeros súbditos chinos afincados en la ciudad, dedicándose a un ramo en que tradicionalmente participaron activamente; el sector gastronómico, este es el caso de Lee Jan, quien para 1890 atendía una fonda ubicada en el centro de la ciudad[3]
Es en este marco que, en julio de 1899, el gobierno del General Porfirio Díaz firmó los llamados acuerdos de Washington, en el que el Estado mexicano, representado por Manuel Azpiroz reconoció diplomáticamente al imperio Qing, realizando los primeros contactos comerciales que facilitaron la migración china hacia tierras mexicanas, de la mano de su primer embajador, Wuting Fang.[4]
En este acuerdo se pactó que, en las ciudades donde no se hubiera designado cónsul, las autoridades locales cuidarían de que los ciudadanos de uno y otro país quedaran bajo los beneficios del tratado, también podrían viajar y residir libremente en cualquiera de las dos naciones mientras observaran una conducta pacífica.
Es importante recordar que, dentro de las políticas de renovación positivista se alentó la migración europea y asiática con el fin de “blanquear y civilizar” a la población mexicana, dando así una imagen moderna y progresista hacia el exterior, vinculando a nuestro país con los cambios experimentados a partir de la Revolución Industrial.
El mundo creado a partir de la revolución industrial fue encarnado magistralmente a través de la locomotora y la máquina de vapor, alimentados por enormes cantidades de hierro y carbón mineral; una de las obras más importantes del régimen positivista mexicano fue el ferrocarril internacional, levantado fundamentalmente con mano de obra venida de otras latitudes, incluido el imperio chino.[5]
Por otra parte, el año de 1899 fue un punto de inflexión temporal en la sociedad china, la rebelión de los Boxers convulsionó las estructuras sociales y políticas en las que se enmarcaba una monarquía decadente enfrascada en la búsqueda de una unidad nacional y la afirmación de unos valores patrióticos propios, esta insurrección popular de carácter marcadamente xenófobo, obligó a ciertos contingentes de población que estaban expuestos a costumbres occidentales a salir de China, a consecuencia de las medidas represivas dirigidas a ellos. [6]
1911: Año de rupturas
Con la promulgación del Acta de Exclusión China, efectuada por el congreso norteamericano, en el año de 1882, muchas familias de origen chino que habitaban en California, cruzaron la frontera sur y se instalaron en diversas regiones de México y América Latina; este hecho puede explicar la existencia de un libro con ideogramas chinos, escrito en 1896, albergado en el Archivo Histórico de la Ciudad de Durango.
Se trata de un libro extraño, que contiene una serie de textos manuscritos en forma de epístolas dirigidas a personajes importantes de la política internacional: la reina regente de China, Cixi, el gobernador general de Hong Kong, el propio General Porfirio Diaz, entre otros.
Este documento, está escrito sobre un libro de contabilidad de la compañía minera del Cerro del Mercado. Por lo que se puede inferir que la compañía tuviera entre sus filas algunos empleados de origen asiático, con experiencia en la industria acerera y de ferrocarriles.
Por lo general, las compañías mineras y forestales establecidas a lo largo de la extensa geografía duranguense, utilizaron cocineros y algunos hombres chinos como jornaleros, esto fue especialmente importante para la Compañía Minera de Velardeña, la de Real de Minas en Ojuela y la San Luis Mining Company, en el municipio de San Dimas.
Gran parte de los folios que integran este documento excepcional están quemadas, pero conservan algunos ideogramas escritos en idioma chino mandarín clásico, y se sabe que uno de los escribanos que participaron en su redacción llevaba el apellido Hua. Estas cartas son marcadamente racistas, con insultos explícitos hacia las poblaciones “de raza amarilla”, escritos en inglés, español y posiblemente chino, lo que podría considerarse como un germen de las campañas xenófobas anti chinas que florecieron en nuestro país a partir del año 1911.
Al despuntar el siglo XX, según las fuentes indican, el número de pobladores chinos en la ciudad de Durango era de 23, ya que aparecen inscritos esta cantidad de personas de origen oriental en el censo de la ciudad en efectuado en el año de 1900. [7]
Para Lisbona Guillen, la participación de los chinos en la vida social de los diversos municipios de México estuvo relacionada con el establecimiento de organizaciones propias, algunas por supuesto ligadas a los giros mercantiles a los que se dedicaron en esta tierra. [8]
Hay que recordar que los flujos de nacionales chinos que entraron a México en este periodo lo hacían huyendo de los conflictos armados que se crearon a partir de la caída del último emperador y el establecimiento de la primera República China en la figura del Doctor Sun Yat Sen, al tiempo que en nuestro país se desarrollaba la primera fase de la Revolución maderista y Porfirio Díaz partía al exilio europeo a bordo del vapor Ypiranga.
En septiembre de septiembre de 1910 nuestro país celebró las fiestas del centenario de independencia, por lo que los extranjeros avecindados en Durango, regalaron a sus habitantes una serie de estatuas alegóricas; a la comunidad china le correspondió entregar la efigie que representaba la justicia, siendo colocada en el paseo Colón, (hoy calle Francisco Sarabia). Por desgracia, tales estatuas fueron destruidas con el paso de la Revolución Mexicana.[9]
Esta coyuntura de violencia obligó a huir a los chinos establecidos en la región de la Laguna durangueña, que empezaban a tener un papel importante en la actividad comercial de la zona, hacían que fueran blanco predilecto de las gavillas revolucionarias que operaban alrededor de la ciudad de Torreón.
Esto puede explicar por qué gran cantidad de ciudadanos chinos, que a la postre residirían en Durango, arribaron a nuestro país a lo largo del año de 1911.
Perfil general del emigrante chino
El territorio duranguense no fue indiferente a esta tendencia migratoria, porque los chinos que llegaron a trabajar en las fincas agrícolas; como abarroteros, cocineros o lavanderos, paulatinamente establecieron negocios propios en una región cuya expansión económica requería de servicios y distribución de productos básicos y suntuarios.
Por tal motivo, el comercio, en forma de buhonería, en un principio, o mediante tiendas de abarrotes después, fue acaparado por los chinos instalados en la franja urbana del centro de la ciudad alrededor de las actuales calles de Patoni, Fresno, Coronado y Paloma, es en estas calles que se puede delimitar el espacio geográfico de un presunto “barrio chino” en la ciudad.
Aunque las cifras oficiales manejadas por el Servicio de Migración Mexicano, dependiente de la Secretaría de Gobernación, nos dicen que, para el año de 1926 había 196 personas de origen chino viviendo en el Estado de Durango, el primer registro fiable del que tenemos registro es el Padrón de ciudadanos chinos de 1930, con 64 expedientes.[10]
Si se combinan los datos de los tres censos de extranjeros disponibles en los acervos del Archivo Histórico del Municipio de Durango, correspondientes a los años de 1930, 1941 y 1932, se obtiene un universo total de 113 expedientes de migrantes provenientes de China, siendo este último censo es la fuente de información más completa para este trabajo; con esta información se puede dibujar un “perfil modélico” del migrante chino que residía en nuestra ciudad.
En primer lugar, la naturaleza del trabajo que los chinos debían realizar en estas latitudes, demandaba un perfil preferente de individuo, joven y fuerte, es por ello que el 45% de estos migrantes tenían entre 18 y 26 años de edad al arribar a nuestra patria, además hay 32 expedientes de menores de edad, lo que representa alrededor de un 30% del total; en tanto que, apenas un 7.7% contaba con más de 35 años cumplidos
Estos hombres eran en su gran mayoría solteros y pertenecientes a una pujante clase social que estaba en acenso y con visiones de un futuro lleno de oportunidades, ya que más de la mitad, (55%) declaraban no contar con pareja al empadronarse en tierras mexicanas, en tanto que para 1941, uno de cada cinco individuos había formado una familia con una mujer mexicana. como el caso de Yodin Mah, quien formó una familia con una mujer de El Salto, Durango, teniendo con ella cuatro hijos.[11]
Esta baja tasa de matrimonios mestizos se puede deber, seguramente a las restricciones que encontraron los hombres chinos para casarse con mujeres nacidas en suelo mexicano, pues en septiembre de 1930 se promulgó, la ley de matrimonios anti chinos; esto inhibió de manera patente, las uniones civiles, y fomentó las relaciones informales, en forma de concubinatos y amancebamientos.[12]
Un dato revelador, es el porcentaje de hombres que declaraban haber contraído matrimonio en su lugar de origen (23%), pues la gran mayoría de ellos declaran haberlo hecho en el puerto lusitano de Macao, lugar conocido por ser centro de reclutamiento de trabajadores cantoneses, de lo que se puede presumir que muchos llegaban a trabajar a México por un periodo mínimo de ocho años, y que eran garantizados por fianzas depositadas por funcionarios de las naciones receptoras, como pasó en otros lugares de América, particularmente el puerto peruano del Callao.[13]
En tanto que, al nivel de instrucción y alfabetización de estos migrantes, no existen datos confiables, pero, se puede inferir que este era bajo, por el hecho de que en algunos casos no sabían firmar, haciéndolo otro miembro de la comunidad en su nombre, o haciéndolo con su huella digital; este es el caso de el obrero residente en el pueblo de Atotonilco, Samuel Chui, quien pide a Camilo Mar que firme en su nombre.[14]
Aunque los expedientes migratorios señalan como punto de entrada a nuestro país, puertos del litoral pacifico, es probable que el movimiento migratorio a tierras aztecas se orquestara desde la bahía de San Francisco, California, ya sea siguiendo a un familiar, como es el caso de Jesús Yeu (Yen), o por las rutas utilizadas por los enganchadores de trabajadores que surcaban el océano Pacífico en no menos de tres meses.[15]
Otro punto interesante de análisis es el de la religión de estos migrantes, ya que, en su mayoría, (77%) declararon no estar adscritos a alguna denominación religiosa, esto se podría explicar bajo la lógica asiática que considera a las creencias tradicionales chinas, no como una religión, sino como una filosofía sin deidad concreta, muy alejada del concepto occidental de religión, en tanto que, una cantidad ínfima de personas declaraba practicar el taoísmo o el confusionismo.
La religión católica, y su adopción por parte de los hombres venidos de China, fue un mecanismo que permitió su mejor incorporación a la cultura y la idiosincrasia mexicana, más de un asiático adquirió la devoción a la Virgen de San Juan de los Lagos o Santa María de Guadalupe.
En tanto que, todos aquellos migrantes que declaraban tener un matrimonio con una mexicana, lo hacían siempre bajo el rito católico, así en su expediente se escribía la formula “casado eclesiásticamente”, lo que les permitía integrarse con mayor facilidad su sociedad adoptiva, adquiriendo, aunque sea sólo nominalmente, su religión, este es el caso de Samuel Chong May y de su hijo Luis Chong Navarro, quienes adoptaron la religión católica para el resto de sus vidas.[16]
Esto también es confirmado por las fuentes orales que apuntan hacia esta dirección; ya que en palabras del señor Maa, en su casa nunca se practicó ninguna religión ajena al catolicismo, aunque sus padres sólo asistían al templo en ocasiones muy especiales como bodas o bautismos.[17]
Según la información presentada por diversos censos de extranjeros, localiza el origen geográfico de los chinos que poblaron esta área, en las provincias chinas de Cantón (95%), Fujian (2%) y la isla de Taiwán (3%), lo que, posiblemente, tuvo grandes repercusiones en la salud de los migrantes frente al clima templado característico la zona de los valles, y el clima frio de la sierra durangueña, muy distinto al acostumbrado calor del litoral sur de China.[18]
Lo anterior coincide con lo descrito en el clásico estudio de Gómez Izquierdo, quien señala que las provincias del sur de China fueron la principal fuente de emigrantes, 90% de los que llegaron al continente americano salieron de Cantón, provincia que contaba con el puerto de Aomen, protectorado portugués, único puente abierto al tráfico de jornaleros lo cual facilitó la emigración de sus habitantes.[19]
En tanto que la puerta de entrada de los súbditos del reino celestial a su patria adoptiva era, según los datos arrojados por los padrones de extranjeros del Archivo Histórico del Municipio de Durango, en su mayoría, el puerto colimense de Manzanillo (52%), seguido por el puerto de Salina Cruz, en Oaxaca, al que arribó uno de cada cuatro migrantes: el resto de personas llegó por otras vías, generalmente las ciudades fronterizas con los Estados Unidos, zona con gran cantidad de migrantes chinos organizados.
Este es el caso de Tomás Maa Yee, quien, según su expediente migratorio, llegó a Salina Cruz, a los 13 años de edad, el 10 de octubre de 1908[20], pero, fuentes orales relatan que llegó a nuestra ciudad proveniente de la ciudad californiana de San Francisco, donde desarrolló diversas actividades y abrió una cuenta de ahorros que conservó toda su vida[21]. Aunque ambas rutas pudieran ser contradictorias, lo cierto es que ambas rutas de migración permanecieron activas simultáneamente.
Los tongs: clave de la migración asiática
Un tong es un tipo de organización tradicional que se encuentra entre los inmigrantes chinos que viven en los diversos países de las Américas. En chino, la palabra tong significa “salón”, su principal labor era organizar las cadenas de migración ultramarina, basada en relaciones de parentesco o amistad.
Estas organizaciones se describen como sociedades de beneficencia o hermandades juradas y, a menudo, estuvieron vinculadas a actividades clandestinas o prohibidas. En la década de 1930, en el sector chino de la ciudad, se podían encontrar dos o tres locales que fungían como salas o tongs claramente asociadas a diversas funciones organizativas o ilegales.
Históricamente, estas organizaciones fueron, en su mayoría, miembros de las Asociaciones Benéficas consolidadas de China, que son grupos ligados al Partido Nacionalista chino, (Kuomintang.) Estas asociaciones brindaron servicios esenciales para las comunidades de chinos emigrados, como consejería para inmigrantes, escuelas chinas y clases de idiomas para adultos. [22]
Una de las funciones más importantes de estas organizaciones era organizar los contingentes migratorios de sus compatriotas; así como mantener un vínculo entre la comunidad y su tierra de origen, proveyendo periódicos y revistas, que mantenían informados a estos miembros de la turbulenta situación política que asolaba China, envuelta entre la guerra civil de comunistas contra nacionalistas, así como la ocupación japonesa de las provincias de Manchuria y Chosen.
Los chinos asentados en Durango, también organizaron una versión local de esta estructura, que en un primer momento estuvo localizada en la tienda “La Paloma Azul” propiedad de Juan Maa, este lugar fue el domicilio de referencia inicial que declararon el 35% de los migrantes en el censo de 1930.
La Paloma Azul” jugó un papel primordial en la estructura social y económica de la colectividad china asentada en Durango, pues se puede inferir que para 1930, era el principal centro de reunión de los miembros, actuando como el lugar donde se instituyó el “tong” de la ciudad hacia donde acudían los chinos recién llegados a Durango.
Este establecimiento también funcionó como un refugio para aquellos hombres que eran frecuente objetivo de las campañas xenófobas, que se enfocaron contra los ciudadanos venidos de Oriente; este es el caso de Jesús Yeu (Yen), quien pasó un año y medio escondido en la trastienda de “La Paloma Azul”.[23]
En este lugar se empleaban a los jóvenes chinos de nueva residencia en b la ciudad, también se estableció un sistema de correspondencia entre Durango y Cantón, además de una caja de ahorros, que funcionaba en sociedad con Camilo Mar, y que permitió a la instalación de sus propios negocios a los recién llegados, y así permitir la prosperidad de sus connacionales.[24]
Un punto de inflexión dentro de la historia del colectivo chino afincado en la capital durangueña, fue el crimen acontecido en “La Paloma Azul”, cuya víctima fue su propietario Juan Mah, y cuyos detallen han adquirido matices legendarios, y su rastro se ha perdido en las brumas del tiempo.
Ocurrido a inicios de los años cincuenta, existen varias versiones sobre los hechos acontecidos, al parecer existía escasez de granos básicos en la ciudad, y los tenderos de origen chino acapararon diferentes insumos en las grandes bodegas de la tienda. Una noche, una banda de malhechores entró a la tienda, golpeando al encargado y lo encerraron en las bodegas, sepultándolo entre los granos; existen versiones contradictorias en este punto, algunos testimonios afirman que murió víctima de las heridas, mientras otras versiones afirman lo contrario.
Una propuesta interesante que se llevó a iniciativa de los principales socios de la colonia china en Durango, fue la adopción de huérfanos de las tropas nacionalistas que luchaban en la contienda intestina de China, una iniciativa que mandaba trescientos dólares mensuales al gobierno de Shan Kai Shek, y que se suspendió con la proclamación de la Republica Popular en 1949.[25]
A inicios de la década de 1950, con el crecimiento de la ciudad, y el empuje de la economía del país, en el llamado “milagro mexicano”, la comunidad se mudó hacia un local más amplio, donde se podían reunir en el “Café Pacifico”, también conocido como “Tupinamba”, ubicado en la calle de 5 de Febrero y Pasteur, una vez ahí se formó una nueva mesa directiva para la organización de la comunidad.
Entre los miembros dirigentes de la colonia china en esta etapa destacan, Mauricio Maa, Jesús Yen, quien fungió como ultimo propietario del local, Camilo Mar, quien además de ser dueño de la tienda “La Luna”, fungió como fiador financiero para los miembros de la comunidad, al recibir su carta de naturalización mexicana en 1948.[26]
El sentimiento de pertenencia a un grupo, aunado a la importancia de la familia, el principio de autoridad, los valores de solidaridad y fraternidad y respeto a los ancianos, son normas morales que calan muy hondo en la sociedad y la mentalidad china, por ser tesis centrales del confucionismo; es con estas normas que funciona la estructura del tong.
Pero, en el caso de Durango, no todos los miembros de la comunidad china compartían esta visión, un sector de ciudadanos encabezados por Rafael Mah, no estaba de acuerdo con facilitar la integración a los miembros recién llegados de tierras asiáticas, esto generó, hacia los primeros años de la década de los cincuenta, un cisma que terminó con la marginación de Rafael Mah y su grupo dentro de la comunidad.[27]
Otra institución que tuvo un papel preponderante dentro de la vida social de la comunidad china fue el casino, lugar donde se cerraban negocios, no siempre legales, se escuchaba una radio conectada con “La voz de la China libre”, pero sobre todo se jugaba al póker y al dominó; estas prácticas indican la existencia de un conflicto cultural que implica la aceptación gradual de las costumbres occidentales.
Para 1930, el casino chino estaba localizado en la trastienda de la panadería “El Golfo”, ubicada en la calle Zaragoza numero 119 norte, lugar donde el 22 de septiembre de 1930, se llevó a cabo una redada policial, en la cual un grupo de doce nacionales chinos, entre los que se encontraba Sam Wo, fueron arrestados, “Por encontrarse en compañía de mujeres, jugando dinero a la baraja en una timba clandestina”[28]
Las aportaciones de la comunidad china en la vida material y social de la ciudad de Durango
Quizás, una de las aristas más interesantes que tuvo la migración china en la ciudad fueron las diversas organizaciones que crearon, tanto en el ámbito social como la esfera cultural, que les permitió desarrollarse y organizarse, dejando una huella particular en el estado de Durango.
Como en otros países y estados de la República mexicana fue el establecimiento del Partido Nacionalista Chino el que aglutinó, en gran número, a los chinos residentes en Durango. La comunidad china fue profundamente nacionalista en el ámbito político, pero también, en el fuero interno del grupo, como medida de protección, contra los sentimientos de discriminación que experimentaban.
La actividad de este partido tuvo diversas vertientes condicionadas, en buena medida, por la situación internacional. Si como representación local de un partido político realizaba reuniones periódicas en forma de convención, como la que apoyó de manera contundente las acciones militares del General Shan Kai Shek.
También se dio gran impulso a la campaña de defensa frente a la invasión nipona de Manchuria, y acciones de protesta frente a la creación del estado de Manchukuo, esto es un claro ejemplo que su carácter migrante no los hacia desinteresarse de los asuntos propios de su país de origen.[29]
Así, la comunidad china creó una serie de estructuras que le permitió una cierta notoriedad y progreso dentro de una sociedad que, no siempre los acogía con simpatía, de esta forma, los ciudadanos chinos crearon pequeños servicios que les permitía mantener un contacto con su familiares y amigos que se quedaron del otro lado del océano.
Además de las medidas de protección social, ya descritas en el desarrollo de este trabajo se pueden mencionar, una cuadrilla para la preservación y remozamiento de las lápidas de los ciudadanos chinos sepultados en el Panteón de Oriente, costumbre en la que participaban incluso los más pequeños, y que mezcla las visiones culturales sobre la muerte de los cultos chinos y la celebración del día de los muertos, tan típicas de nuestro país.[30]
Al igual que en otras localidades de México, en Durango, para los inmigrantes resultó difícil separar la vida individual de la comunitaria, gracias a las formas de agruparse en asociaciones de carácter económico y otras de tipo social. Se les facilitó su asentamiento y posteriormente su fortalecimiento económico, el cual se reflejó en el número de sociedades y cooperativas que organizaron.[31]
También, el colectivo chino, tenía una suscripción comunal al periódico “The San Francisco China Times”, un medio de información que mantenía la comunicación actualizada durante el largo periodo de la guerra intestina en China, un periódico que, aunque llegaba con retraso permitía la formación de una opinión, casi siempre favorable a las visiones políticas defendidas por la Republica Nacionalista.[32]
Con el fin de preservar el valor de sus negocios e invertir las ganancias producto de los mismos, algunos de los miembros más relevantes de la colonia china, empezaron a adquirir, alrededor del año 1950, fincas urbanas y terrenos baldíos, sobre todo en las calles de Rebote, Bárcena y Ciénega; con el fin de construir vecindades para acomodar a los nuevos integrantes que vinieran en el futuro, así como la creación de corrales para criar patos, gansos y gallos capones, a semejanza del barrio chino de Lima, cuya calle principal es conocida popularmente como calle Capón.
Con el empuje económico creado a partir del fortalecimiento de los negocios regentados por los chinos, se creó, hacia el año de 1960, un sistema de créditos a futuro para abastecer de mercancías a las diferentes tiendas y panaderías que controlaban. Un mecanismo implementado por el dueño del Café Pacifico y el dueño de la tienda La Luna. [33]
El café, el restaurante y la lonchería.
Como hemos visto en el apartado anterior, la comunidad china establecida en la ciudad de Durango creó una serie de vínculos que permitió mantener cierta comunicación con su lugar de origen, esto en gran parte fue posible debido a la prosperidad económica que obtuvieron gracias a los diversos giros comerciales que regentaron.
Quizás, uno de los giros comerciales más importantes que identifican a la comunidad china en su conjunto, es el relacionado con la gastronomía, que se ha convertido en una de las más populares en el gusto de los duranguenses, ya sea en los cafés, las fondas o los sencillos restaurantes.
Aunque las fondas existen desde mediados del siglo XIX, es con los cafés de asiáticos llegados a nuestro país, donde solían trabajar como cocineros en los campamentos petroleros, o en las cocinas de estaciones ferroviarias, donde solían preparar, no solamente, huevos revueltos y frijoles refritos, sino que se especializaron en hornear pasteles, bizcochos y diversos bísquets. [34]
Estas fondas se volvieron uno de los establecimientos gastronómicos más populares por sus precios bajos, y por que sus menestras forman parte de la comida tradicional casera. Este es el caso de las diversas loncherías atendidas por chinos en la ciudad de Durango, que se hicieron muy afamadas por sus famosas “trenzas de chino” y otras piezas de repostería,
Quizás, el restaurante más popular de la ciudad, atendido por Jesús Yen, fuera el “Café Pacifico”, mejor conocido como “Tupinamba”, el cual fue el primero en servir especialidades de la cocina cantonesa en la ciudad, lo hacia por las tardes, cuando los diversos miembros de la comunidad china se congregaban para departir en torno de una mesa.
Este restaurante fue muy reconocido por sus recordadas piezas de repostería que eran preparadas por su jefe de cocina, Luis Maa, quien estuvo al frente de esta por más de doce años, hasta 1972, fecha en que el restaurante cambió de giro comercial. Sin embargo, su clausura no significó un giro en el gusto gastronómico de la población de Durango, pues este local fue pionero para que, tanto propietarios mexicanos, como una reciente ola de migrantes asiáticos ofrecieran una selección de platillos cantoneses, con un discreto éxito en la ciudad.
El Tupinamba podría ser perfectamente descrito en estas líneas del poeta Salvador Novo: “En las mesas había manteles y servilletas de papel de china. Y en la pared, un almanaque: una hermosa china con abanico, rodeada por signos ininteligibles. Aquella china era la única persona de su sexo que los clientes verían”. [35]
Por la mañana, en este local se ofrecían lo mismo, el bistec ranchero o los huevos revueltos con jamón, acompañados de café con leche, que las hamburguesas sin pan, pero con salsa de tomate y verdura fresca, preferidas por las familias menonitas, que llegaban asiduamente al local para desayunar.[36]
Por las tardes los comensales podían encontrar platillos exóticos con rocío de salsa de soya, arroz blanco aderezado con cebollitas de Cambray, y agua hirviente con aroma de jazmines; en este lugar los paladares duranguenses se curtieron con las salsas agridulces, y guisos que apenas se podían pronunciar, el chop suey, el chow mein, entre otros varios.
También se podían encontrar distintas casas de comidas propiedad de chinos, a lo largo de la calle Constitución, en el terminal de los autobuses “Flecha Roja” que funcionó en la calle de Madero hasta la apertura de la nueva central de autobuses en 1980, y hasta una taquería que servían distintos antojitos mexicanos, pero con un toque muy chino en la calle de Gómez Palacio.[37]
El advenimiento de los grandes centros comerciales a la ciudad, y el consecuente cambio de hábitos culinarios de sus habitantes; asociado al envejecimiento de la primera generación de ciudadanos chinos llegados a Durango, provocaron un declive en las ganancias de este negocio, por lo que, en el año de 1972 su propietario decidió traspasar su local al empresario Hugo Jaquez y retirarse; con este hecho se marca el fin de una época en la presencia china en la sociedad, además de un hito en la vida social y económica de la ciudad.[38]
El declive y posterior cierre del café Tupinamba, significó la pérdida del espacio social en que se reunían los miembros de la comunidad china, sin embargo, este no fue el único ingrediente que contribuyó a menguar la actividad de los miembros del conglomerado chino dentro de la sociedad de Durango. La clausura de este punto de reunión simbolizó el fin tradicional de la institución del tong de la ciudad, ya tratado con amplitud en páginas anteriores; además de que este evento coincidió con la coyuntura del establecimiento de relaciones diplomáticas entre México y la Republica Popular de China, en el año de 1972.
Adicionalmente, este momento coincide con un flujo migratorio global, de las poblaciones asiáticas ubicadas en ultramar, este fenómeno ha sido estudiado profundamente por Gómez Izquierdo, quien apunta que, para la década de 1970, existe un marcado descenso en la población migrante en el mundo, y por consiguiente un aumento considerable en la tasa de retorno.[39]
En seguida se presenta una tabla que muestra las principales panaderías y fondas atendidas por comerciantes chinos:
Principales fondas y panaderías atendidas por súbditos chinos residentes en Durango.[40]
| Nombre | Propietario | Ubicación |
| Fonda Lipton | Jorge Tuy Chuy | Constitución 109 sur |
| Panadería El Golfo | Ching Chang Lung | Zaragoza 119 Norte |
| Panadería La Fama | Francisco Chang Long | Zaragoza 518 Norte |
| Panadería La Industrial | Antonio Wong Wai | Patoni 107 sur |
| Panadería San Antonio | Samuel Loom | Regato 503 |
| Restaurant Flecha Roja | Hermanos Mar Barrera | Madero 416 |
| Restaurant “El Nacional” | Luis Chong Navarro | |
| Restaurant “El Pacífico” | Luis Mah, Jesús Yen | Esquina Pasteur y 5 de febrero |
| Café “Puerto Arturo” | Mar Alvarado | Esquina Pasteur y 20 de noviembre |
El caso del comercio minorista chino.
Aunque los empresarios venidos de las lejanas tierras de China gozaron de gran fama y aceptación en sus negocios en el ramo de la panificación y de corte gastronómico con sus diversas fondas, restaurantes y cafés, lo cierto es que, en su inmensa mayoría, los miembros de este colectivo se dedicaron al comercio minorista, por medio de pequeñas misceláneas de barrio.
Para el año de 1930, gran parte del comercio minorista que se movilizaba en los municipios del estado de Durango era llevado a cabo por medio de pequeños establecimientos que estaban en propiedad de familias de origen asiático, mayormente chinos.
La capital duranguense, como foco del tráfico ferroviario de la región, mantuvo una fuerte actividad mercantil, se convirtió en el centro receptor de la producción agrícola de los valles y de materias primas de la sierra, con la producción y explotación de materias primas como madera y metales preciosos.
Personas de distintas nacionalidades se establecieron en la ciudad con diversos comercios, destacándose entre ellos los chinos. Esta condición económica propició en la región la conformación de plazas económicamente importantes, centros estratégicos para transacciones comerciales de lo local y el trasiego regional. Así, el comercio fue su gloria y la desgracia de los mismos establecimientos y sus familias.
Siempre con los datos provenientes de los censos de extranjería del municipio de Durango, se pueden rastrear las actividades económicas de los diversos miembros de la colectividad china en la ciudad, actividades que aportaron grandes recursos económicos para el desarrollo y progreso de Durango.
Aunque la gama de oficios que desempeñaron los hombres de nacionalidad china es bastante amplia, se puede afirmar que la vena comercial de esta migración focalizó la actividad principal de sus miembros, ya que alrededor del 56% de los chinos afincados en la ciudad declaraban ser dueños o estar empleados en establecimiento abarroteros minoristas.
A continuación, se presenta una tabla que muestra las principales tiendas de abarrotes atendidas por comerciantes chinos:
Principales tiendas de abarrotes atendidas por súbditos chinos residentes en Durango[41]
| Nombre | Propietario | Ubicación |
| La Republica de China | Antonio Woo Lee | Fresno 117 |
| La Luna | Camilo Mar | Calle Arista |
| La Mercantil | Federico Maa Lay | |
| El Cantón | Jesús Yeu (Yen) | El Salto, Durango |
| La Montaña de Oro | Fernando Chong Wi | Calle Coronado |
| El Verdún | Fuc Wong Maa | |
| La Fuente de cristal | Joaquín Loo | Pasteur 408 sur |
| El Nuevo mundo | José Mah Wong | Matamoros 203 |
| El Nuevo Norte | José Moa Song | Zarco 411 Nte |
| La Flor de México | Juan Fuck Mah | Calle Urrea |
| La Salida del sol | Juan Liu Toi | Pino Suarez 534 Ote |
| La Paloma azul | Juan Mah | Paloma 200 |
| La Constancia | Juan Mar Lao | El Salto, Durango |
| La Primavera | Kim Mar Wo | Madero 400 |
| La Luz del día | Luis Wong Chong | Esquina Ramírez y Gómez Palacio |
| Las 3 Víboras | Luis Wong González | |
| El Porvenir | Luis Wong Maa | Pino Suarez 900 Ote |
| El Puerto de Mazatlán | Manuel Mah Chin | 20 de noviembre 100 Ote |
| La Concordancia | Miguel Cuang Tia | Mapimi |
| El Gallito | Samuel Chang May | Pino Suarez 618 Ote. |
| La Muralla China | Santiago Len | |
| El Quetzal | Tomás Mah | Esquina Patoni y Gómez Palacio |
| La Victoria | Tuy King Maa | Patoni 503 Sur |
| La Concordia | Vicente Chan Chui | Esquina Madero y Gabino Barreda |
La tienda se convirtió en el lugar central de la vida doméstica de este sector insertado en la sociedad duranguense, en ella no sólo se abastecía de mercancías de primera necesidad, sino que estas tiendas de barrio se convirtieron en el punto de contacto entre los duranguenses y sus vecinos tenderos venidos de ultramar.
Esto permitió el fortalecimiento de la colonia china asentada en nuestra ciudad, creando instituciones propias o echando raíces en esta tierra, así, como ya se ha dicho, algunos de los ciudadanos solteros se casaron con durangueñas, creando una nueva generación de individuos que compartían una herencia de dos culturas.
El establecimiento de una tienda de abarrotes, era un símbolo de progreso y prosperidad entre los miembros de la comunidad china, pues aquel personaje que establecía una tienda, se convertía en una persona de autoridad entre el grupo de sus compatriotas. Este es el caso de Juan Maa, quien en 1921 fundó la tienda de abarrotes “La Paloma Azul”, que hasta la fecha se encuentra en la esquina que forman las calles de Paloma y Patoni.[42]
El capital necesario para poder establecer un negocio próspero de abarrotes, generalmente era producto del ahorro de varios años de trabajo, desempeñando otras actividades económicas, que tradicionalmente incluían labores de lavandero, cocinero, panadero o jornalero.
Quizás, el caso de mayor éxito entre todos los comerciantes chinos que echaron raíces en tierras durangueñas fuera el del señor Luis Ley Fong, quien fue el fundador de las afamadas tiendas de autoservicio “Ley”, con sede central en la ciudad de Culiacán, Sinaloa. Llegado a nuestro país desde Cantón, en 1912, se instaló en El Salto, Durango, donde se convirtió en el proveedor al menudeo de abarrotes en los pueblos y rancherías de la zona serrana de Tayoltita,
Tayoltita era un centro mineral que estaba en auge así que él encontró trabajo como hortelano de la empresa norteamericana San Luis Mining Company. Ahí nacieron sus nueve hijos, seis varones y tres mujeres Siendo el único chino en Tayoltita, los hijos fueron criados casi totalmente dentro de cultura mexicana, pero con los fundamentos de la cultura china: la del trabajo y la perseverancia. Su siguiente paso fue instalar un pequeño establecimiento que se convirtió en la tienda del pueblo.
Durante esos años, puso además una fundición. Compraba metal a los gambusinos de la región, lo beneficiaba y sacaba barras de oro y plata que el mismo vendía al Banco de México. Las ventas las hacía en Mazatlán. Y con ese capital abrió su primera tienda en el puerto de Mazatlán en septiembre de 1954.[43]
Este es el caso del señor Tomás Maa, quien abrió su tienda llamada “El Quetzal” en el año de 1951, con el caudal atesorado, después de haber trabajado, en los aserrados de El Salto, Pueblo Nuevo, como cocinero de la hacienda de Atotonilco, propiedad del norteamericano Raymond Bell, y de haber probado suerte en varias actividades en el puerto de Acapulco.[44]
De acuerdo con el artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, vigente durante esos años, imposibilitaba a los ciudadanos extranjeros a poseer propiedades en territorio nacional, por lo cual, lógicamente, la propiedad nominal de la tienda la ostentaba su hijo Miguel, quien finalmente vendió la tienda a un particular mexicano al morir Tomás Maa Yee en enero de 1980.
Otro caso emblemático es el de Salvador Fong Salgado, próspero comerciante de ropa y novedades de origen cantonés, quien llegó a convertirse en uno de los hombres más acaudalados de toda la comunidad china en la ciudad; junto a su hermana Beatriz administraba los almacenes “Reforma”, muy populares entre la clientela duranguense hacia la sexta década del siglo pasado.[45]
Al contrario de muchos de los chinos afincados en Durango, él se integró muy rápidamente a su patria adoptiva, contratando a los niños que vivían en el primer cuadro de la ciudad como paqueteros, para así ganarse una propina, entre sus empleados se cuentan los niños Axel y Jorge Vallebueno.
Además de ser el único vendedor de ropa de origen chino en Durango, (ramo que tradicionalmente controlaron los libaneses y franceses), fue un socio destacado del Club Rotario de Durango, al que perteneció hasta mudarse a la Comarca Lagunera, donde falleció recientemente.
Sin embargo, no todo fue un camino de rosas, en la dilatada trayectoria comercial de los chinos establecidos en estas latitudes, el hacerse un hueco en la escena mercantil de la región, provocó tensiones con los grupos tradicionales del empresariado local, estableciendo querellas judiciales entre minoristas chinos y capitalistas duranguenses capitaneados por Jesús Elizondo.
Un caso típico de demanda, que refleja muy bien estas cuestiones es el juicio que el abogado Francisco Gurrola, en representación de Jesús Elizondo demandó al comerciante chino establecido en El Salto, Durango, Samuel Mah, el pago de $128.92, más los intereses por una deuda que adquirió hace más de quince meses, por el transporte de varios bienes entre la ciudad de Durango y El campamento Diamante. Al final el juzgado falló en favor del demandante, y confisca la mercancía de la tienda, propiedad de Samuel Mah, para cubrir la deuda y los gastos generados por el trámite judicial.[46]
Con la salida de la mayoría de los ciudadanos chinos, a raíz de una escalada de violencia ocurrida en los años tardíos de la década de 1950, contra los comerciantes minoristas venidos de ultramar, no solamente asiáticos, sino también libaneses y españoles; muchos habitantes orientales abandonaron y remataron sus bienes a sus socios mexicanos.
Así, para 1963, algunas de las tiendas más emblemáticas del comercio chino pasaron a manos mexicanas, por ejemplo, Ricardo Marrufo adquirió “El Nuevo mundo”. Francisco Fragoso, tomó el control de “El Porvenir” y Antonio Irigoyen compró “El Gallito” de manos de Samuel Chan, quien fuera su propietario por más de treinta años.[47]
Pero no todo el comercio controlado por chinos fue de tipo abarrotero, también destacan las panaderías, que todos los días ofrecían repostería, bollería y pan de migajón blanco, quizás el negocio más importante en este ramo fue “El Golfo”, ya reportada en el censo de extranjeros de 1941, que empleó a cerca de diez aprendices y oficiales de origen chino.[48]
También en el ámbito de las panaderías, se vivió una transformación producto de la salida de los ciudadanos chinos, los hornos se apagaron y solamente se pudieron encender cuando llegaron sus nuevos propietarios mexicanos hacia el año de 1950; este es el caso de la panadería “La Industrial”, que volvió a abrir sus puertas después de un año, con el nombre de “La Vencedora”, ya con dirección mexicana.[49]
Aunque, existieron algunos casos de negocios de panificación en manos mexicanas, a partir de los años setenta, fue el grupo de migrantes provenientes de España, quienes ocuparon el lugar que los asiáticos dejaron vacante con su salida, este es el caso de la familia Bernadac, y de las panificadoras “El Sol”, de la calle Juan E. García y “Guadiana” que aún está instalada en la calle Coronado.[50]
Lo que, si es verdad, en que, a partir del año de 1951, hay una salida continua de los miembros de la comunidad china hacia otras ciudades del país, especialmente la capital de la república, el puerto de Acapulco y varios pueblos del vecino estado de Coahuila, un declive progresivo de la población china en la ciudad, que duraría hasta el año de 1972, coincidiendo con el reconocimiento oficial del Estado mexicano hacia la República Popular de China y el cierre del emblemático “Café Pacifico”
A modo de conclusión
Como se visto en este breve trabajo, el estudio de la migración china en el estado de Durango es un fenómeno complejo que presenta diversos momentos históricos, entre los que destacan el año de 1911, la década de 1930 y 1972, como puntos de inflexión donde se vivió una ambivalencia respecto a la integración de esta comunidad dentro del entramado social mexicano.
La intervención de la comunidad china en la sociedad duranguense, dotó a esta zona de una identidad propia, a través de manifestaciones culturales propias, esta identidad se va a reforzar en la necesidad de defensa frente a una actitud xenófoba por parte de algunos sectores de la sociedad mexicana.
Aunque en un principio los migrantes chinos llegaron a la parte norte de México especialmente para trabajar en labores agrícolas, de construcción de ferrocarriles u otros trabajos manuales, sin embargo, al paso del tiempo prosperaron y lograron acaparar la actividad comercial al menudeo, lo que denota un gran espíritu de solidaridad y perseverancia.
Sin embargo, el papel de las tiendas atendidas por súbditos chinos en el barrio central de la ciudad se transformó en un punto de contacto de la comunidad china con la sociedad de acogida, logrando una diferenciación entre los propósitos de la generación venida de Asia y sus hijos quienes se identificaban como mestizos.
Un asunto espinoso en la historia de la migración china en esta zona está representado por el papel de las mujeres mexicanas que formaron familias mixtas, pues se enfrentaron a diferencias culturales que fueron insalvables, y que en muchos casos adquirieron tintes dramáticos al separan a los distintos miembros de las familias, estigmatizadas por una serie de estereotipos mutuos.
Es importante resaltar la profunda huella que ha dejado la comunidad china en la ciudad de Durango, hoy casi diluida completamente, expresada a través de los aportes que se han hecho a través de la gastronomía, el comercio y las practicas, convirtiéndose en un elemento fundamental para comprender la identidad propia, que en otros tiempos fue más abierta y multicultural.
Pareciera que esta migración de jóvenes chinos que cruzaron el Océano Pacifico hasta llegar a tierras durangueñas, fuera parte de un remoto pasado. Del que apenas quedan algunos indicios, de los cientos de chinos que arribaron a esta latitud, apenan quedan cuatro familias no muy numerosas, estas son: Mar, Maa, Fong y Yen.
Finalmente, es necesario señalar que la nueva migración de ciudadanos chinos que están llegando a nuestra ciudad, lo están haciendo en condiciones de países mucho más abiertos y mejor comunicados que tiene como base las dificultades y venturas de un grupo de empeñosos pioneros que allanaron un camino lleno de baches.
Referencias
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[1] En la década de 1990, el señor Pablo Chang, de la Universidad de Nuevo México en Albuquerque tradujo al inglés algunas cartas particulares que guardan los descendientes de chinos en la ciudad de Durango
[2] Monteón Gonzalez, Humberto y José Luis Trueba, Chinos y antichinos en México: documentos para su estudio, Guadalajara, Gobierno del Estado de Jalisco, 1988, Página 155
[3] Rodríguez López, Ma. Guadalupe. (2013) Durango. Extranjeros y negocios. Atisbos de uno modernidad. En Rodríguez López, Ma. Guadalupe. Historia de Durango, tomo 3. Durango, IIH- UJED. Página 443.
[4] Cinco, M. (1999). Mas alla de las fronteras: Los chinos en la Ciudad de Mexico. Mexico, DF: UAM Página 35
[5] Martinez Marin, R. (2002). La migracion china en el estado de Tamaulipas 1900 -1940.Mexico DF: UAM. Página 18
[6] Preston, D. (2000). The Boxer Rebellion. Nueva York: Berkley Books. Página 74
[7] Vallebueno Garcinava, M. (2005). Civitas y urbs: La conformacion del espacio urbano en Durango. Durango: IIH- UJED. Página 367
[8] Lisbona Guillen, M. (2014). El espejo nacional para leer lo local. El antichinismo en el Chiapas posrevolucionario. Cuicuilco, página179
[9] Gallegos, José I. (1974). Historia de Durango 1563-1910. México, DF.: Talleres gráficos Mijares. Página 236
[10] Landa y Piña, Antonio. (1930). El Servicio de Migracion en México. México, DF.: Talleres gráficos de la Nación Página 27
[11] Entrevista a F.M.M, 26 de enero del 2018
[12] Existe un extenso reportaje que expone los principales puntos de esta ley, publicado en el Diario de Durango, 24 de septiembre de 1930
[13] Rodriguez Pastor, H. (2017). Presencia, influencia y alcances chinos en la sociedad peruana. 1850-2000. Lima: Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Pagina 57
[14] AHMD, Censo de extranjeros, 1930, expediente 84
[15] Entrevista con Mauricio Yen, 12 de febrero del 2018
[16] Archivo Histórico del Municipio de Durango, Serie Extranjeros, Caja 5, expediente 209
[17] Entrevista a F.M.M, 26 de enero del 2018
[18] Aunque las fuentes consultadas no reportan el estado de salud de los migrantes al arribo a la ciudad.
[19] Gómez Izquierdo, J.J. 1991 El movimiento antichino en México, 1871-1934. Problemas del racismo y del nacionalismo durante la revolución mexicana, México D.F., INAH, Página 30
[20] AHMD, Censo de extranjeros, 1930, expediente 65
[21] Entrevista a F.M.M, 26 de enero del 2018
[22] Ebrey, P. B. (1999). The Cambridge Illustrated History of China. New York: Cambridge University Press. Página 112
[23] Entrevista con Mauricio Yen, 12 de febrero del 2018
[24] Entrevista a F.M.M, 9 de febrero del 2018
[25] Entrevista a Juvenal Valdés, 26 de enero del 2018
[26] Archivo Histórico del Municipio de Durango, Serie Extranjeros, Caja 5, expediente 204
[27] Entrevista a F.M.M. 26 de enero del 2018
[28] Diario de Durango, 24 de septiembre de 1930
[29] Diario de Durango, 23 de septiembre de 1931.
[30] Entrevista con Mauricio Yen, 12 de febrero del 2018
[31] Velázquez Morales, Catalina. “Diferencias políticas entre los inmigrantes chinos del noroeste de México (1920-1930). El caso de Francisco L. Yuen.” Historia Mexicana [En línea], 55.2 (2005): 461-512. Web. 17 jul. 2018
[32] Entrevista con Mauricio Yen, 12 de febrero del 2018
[33] Entrevista a F.M.M, 9 de febrero del 2018
[34] Carreño King, T. (1997). El pan nuestro de cada día. México, DF.: Clío, Página 23
[35] Novo, S. (2007). Historia gastronomica de la Ciudad de México. Ciudad de México: Porrua, Página 121
[36] Entrevista con Mauricio Yen, 12 de febrero de 2018
[37] Entrevista a F.M.M, 26 de enero del 2018, Entrevista con Ma de la Luz Mar, 11 de febrero de 2018
[38] Entrevista con Mauricio Yen, 12 de febrero de 2018
[39] Gómez Izquierdo, J.J. Op, Cit, Página 23
[40] Elaborada a partir de datos contenidos en los padrones de extranjeros de 1930, 1932 y 1941 del Archivo Histórico del Municipio de Durango
[41] Elaborada a partir de datos contenidos en los padrones de extranjeros de 1930, 1932 y 1941 del Archivo Histórico del Municipio de Durango
[42] Archivo Municipal del Municipio de Durango, Serie Extranjeros, Caja 5, expediente 189
[43] Entrevista con Mauricio Yen, 12 de febrero de 2018
[44] Entrevista a F.M.M, 26 de enero del 2018
[45] Entrevista a Miguel Vallebueno, 13 de febrero de 2018
[46] Archivo Histórico Judicial del Estado, caja 602, juicio Gurrola Vs Mah, 3 de marzo de 1942.
[47] Directorio de Durango, Teléfonos de México, marzo de 1963
[48] Archivo Municipal del Municipio de Durango, Serie Extranjeros, Caja 5, expediente 172
[49] Castañeda Nery, Martha Leticia, “Movimiento laboral antichino en Durango ante la justicia federal. El conflicto panadero”, en La justicia federal en las entidades federativas durante la revolución y después de la constitución de 1917. (México, Papiro talleres S.A. 2016), 247
[50] Entrevista con Mauricio Yen, 12 de febrero de 2018
Centro de Estudios Asiáticos UANL
Bajo el mismo cielo todos los hombres somos hermanos
在同一片天空下,所有人都是兄弟
Calle Capón, Barrio chino de Lima