jueves, 18 de octubre de 2018

Operación Carlota: un acercamiento a la participación cubana en la guerra civil de Angola


En el contexto de tensión constante en la guerra fría, y de las luchas de liberación del continente negro, el gobierno revolucionario de Cuba decidió enviar un numeroso contingente de tropas y médicos hacia Angola, y así, mantener el gobierno del MPLA, presidido por Agostinho Neto, esta ayuda militar se mantuvo por más de tres lustros, y fue conocida genéricamente bajo el nombre de operación Carlota.
El objeto de estudio del presente texto es el análisis de manera somera, de los principales objetivos y efectos que tuvo la presencia militar cubana en el sur de África y el impacto que tuvo esta intervención sobre los acontecimientos que sacudieron a la región en los últimos veinte años del siglo XX.
Los antecedentes que sujetan el envío de hombres y material bélico por parte de la isla de Cuba hacia las lejanas tierras de Angola, se enmarca en el ideal ideológico mantenido por Ernesto Guevara, quien ya había encabezado una experiencia guerrillera en el trópico africano; en el Congo Belga a mediados de 1965 al mando de un grupo de cien voluntarios cubanos, con resultados más bien exiguos,
Según el propio Guevara anotaría, África era el eslabón más débil en la cadena de dominación imperialista, y por lo tanto ahí es donde se debería comenzar la tarea emancipadora, pues África contaba con un  enorme potencial revolucionario. (Guevara, 2009) .
Esta operación militar respondía a la tesis de lucha revolucionaria continua por medio de focos guerrilleros esparcidos por todo el tercer mundo, esto quedó bien establecido en una consigna creada por el mismo pensamiento guevarista, que es conocido como el mensaje a la tricontinental, “Crear dos, tres, muchos Vietnam”, publicado el 16 de abril de 1967.
Por otro lado, dado el proceso de descolonización llevado a cabo a cabo en Portugal después de la Revolución de los Claveles, en la que  la dictadura lusitana fue derrocada el 25 de abril de 1974 a causa de un golpe de estado pacifico al mando del capitán Salgueiro Maia fue un antecedente vital para la guerra de Angola.. (Medeiros Ferreira, 2002)
 En aquel momento los oficiales del ejército colonial, cansados la guerra imperialista africana, no deseaban seguir con la lucha y Angola, Guinea y Mozambique pronto seguirían la senda de las posesiones  en Asia, es decir, Timor y Goa.
Entre la primavera y el otoño de 1975, cerca del 90% de los colonos europeos abandonaron la antigua posesión ultramarina de Angola, dejando al país sin una infraestructura sólida, y una capacidad productiva  reducida al mínimo, con la ciudad Luanda, prácticamente deshabitada y en un estado de guerra inminente, al estar rodeada por milicianos hostiles al gobierno establecido  (Kapuscinski, 2007).
Este vacío de poder generó la formación de tres facciones insurgentes, que se disputaron la supremacía política sobre el territorio de Angola, cada cual impulsada por intereses y medios materiales muy diversos, lo que a la postre degeneraría en una de las guerras civiles más cruentas en el continente, y que tendría repercusiones más allá de sus fronteras geográficas.
Uno de los principales grupos en disputa durante el conflicto intestino fue, el Movimento Popular de Libertação de Angola, (MPLA) fundado en 1956 por  Agostinho Neto y otros líderes como Viriato Cruz, Mário Andrade y Lúcio Lara; su nacionalismo se caracterizaba por tendencias socialistas relativamente difusas, pues aunque estaba alineado a las doctrinas soviéticas, recibió apoyo desde Yugoslavia, Cuba y Albania, además de organizaciones que lucharon contra el régimen sudafricano.
Además en 1957 Holden Roberto funda el Frente Nacional de Libertação de Angola, (FNLA), aliado con el Frente para a Libertação do Enclave de Cabinda (FLEC), otro grupo anti-colonial, también nacionalista, pero con tendencias capitalistas, recibía la ayuda militar desde el Zaire.
Finalmente,  Jonás Savimbi, en  1966, organizó un tercer movimiento, la  União Nacional para a Independência Total de Angola, ( UNITA), con una orientación de izquierda inspirada por el maoísmo. Aunque esta ideología también era difusa pues recibió ayuda de la China Popular, la CIA norteamericana, y la antigua metrópoli.
Aunque estas organizaciones se calificaban como pan angoleñas, lo cierto es que basaban su apoyo en grupos étnicos específicos. El FNLA, tenía su principal base social entre les bakongo del noroeste de Angola, incluso entre los habitantes que se refugiaron en el Zaire, en el inicio de los la década de 1960. Su sede política se encontraba en Kinshasa (Zaire) y su base militar en Kinkuzu. Sus actividades de guerrilla fueran limitadas y tuvieron una cierta incidencia en el la provincia de Uíge, en Cabinda y en un área del norte de la provincia de Moxico.
El MPLA se reclutaba, esencialmente entre los ambundus y entre la población mestiza  y urbana, su centro general en Luanda, además de Benguela y de otras ciudades, incluyendo también un cierto número de jóvenes intelectuales blancos. A partir de sedes en Brazzaville y Argel, operaba en Cabinda, y en el extremo este, en la zona de la provincia de Moxico.
La UNITA, basada principalmente en los ovimbundus, no tuvo su sede en el exterior, sino en la provincia de la Lunda, en el noreste de Angola, desarrollando actividades de guerrilla también las provincias de Moxico y Cuando Cubango, y una movilización política clandestina en las provincias de Bié y del Huambo
A raíz de la  descolonización completa que se lleva a cabo por parte del gobierno metropolitano después de los acuerdos de Alvor, que dieron la independencia a Angola, poniendo un gobierno de transición presidido por Agostinho Neto del MPLA.
Esto generó la inconformidad de grupos afiliados a la UNITA, quienes con el apoyo de tropas sudafricanas lideradas por el comandante Magnus de Merindol, ocupan las instalaciones de la planta hidroeléctrica de Calueque, esta acción marca el inicio de la guerra a gran escala en territorio angoleño, además del comienzo de la intervención extranjera en el país, y por último, la transformación de la zona en un “punto caliente” durante la guerra fría. (George, 2005)
En respuesta a esto, el gobierno establecido del MPLA pidió a sus aliados soviéticos, un incremento en la ayuda militar en forma de asesores, material bélico y tropas de elite; pero la respuesta desde Moscú fue escasa; solamente aportaron 950 consultores para su ejército, pues la intervención directa del Kremlin suponía arriesgar la paz tensa que existía con los Estados Unidos, en la llamada coexistencia pacífica. (Bridgland, 1990)
Así es como, en octubre de 1975, Agostinho Neto, vuelve sus ojos hacia Cuba, que un mes más tarde envía el primer contingente de apoyo hasta Luanda; esa acción suponía la supremacía absoluta de las fuerzas gubernamentales, sin embargo, en un primer momento facilitaron la defensa de la capital y el resguardo de los campos petrolíferos en la región de Cabinda.
La alianza entre Cuba y el MPLA, estaba fundamentada sobre bases ideológicas, pues Cuba estaba ansiosa por jugar un papel activo en el liderazgo de las naciones del tercer mundo; y a diferencia de la Moscú, La Habana no tenía compromisos de pacificación ante las Naciones Unidas; además, los cubanos poseían los medios necesarios para abastecer al ejercito de Angola.
La decisión cubana de enviar hombres y armas hacia África, parece haber sido tomada de manera independiente, basándose en los objetivos de la política exterior de Fidel Castro, y tanto la prensa como el hecho de que las tropas cubanas se desplegaran sin instrucciones soviéticas así lo demuestran.
Para dirigir las acciones de la operación militar el ejército cubano designo al comandante Arnaldo Ochoa Sánchez, miembro del movimiento 26 de julio desde 1958, veterano de Playa Girón, y con formación militar en Checoslovaquia, y autor intelectual de un fallido golpe de estado contra el gobierno de Venezuela.
Una de las armas más utilizadas por todas las partes en disputa fueron las minas anti personales. Angola es el segundo país del mundo más afectado por esta problemática. Se calcula que todavía quedan unos 9 millones de minas enterradas en su territorio. Uno de cada 476 de sus habitantes ha sufrido algún tipo de mutilación por esta causa
Se calcula que en esta primera remesa de efectivos militares enviados por Cuba hacia África, se alcanzaron cotas de hasta 2500 hombres, además de aviones de combate y transporte de manufactura soviética, esto en adición a las minas y fusiles de asalto también fabricados en la URSS; en un flujo de personal que incluían 400 arribos de militares cubanos, a Luanda por semana.
La presencia cubana en apoyo al MPLA cumplió cinco objetivos principales, a saber: entrenar a los milicianos del movimiento en bases clandestinas ubicadas en Katanga y armarlos con material soviético, distribuir la asesoría militar alemana y rusa a las tropas regulares, establecer centros de reclutamiento a lo largo del territorio nacional, aumentar el número de tropas en combate del MPLA con efectivos cubanos y guardar las fronteras con el Congo y Namibia. (Schehara, 1990)
Con el recrudecimiento de la ofensiva conjunta de la UNITA y de Sudáfrica, la ayuda cubana se incrementó notablemente, en los tres años siguientes, el flujo de soldados cubanos aumentó a mil efectivos mensualmente, hasta alcanzar picos de 59000 efectivos, además el rango de acción de las operaciones en tierra se amplió fuera de las fronteras de Angola, apoyando al ZANU en Rodesia y al SWAPO en Namibia, convirtiendo al contingente en una fuerza muy poderosa en el África austral. (George, 2005)
Esta extensa presencia de tropas provenientes de muy diversas nacionalidades tiene no solamente una explicación ideológica, la posición clave de Angola para controlar el centro y el sur del continente, además de grandes reservas de recursos naturales  que incluyen oro, diamantes, uranio, fosfatos, cobre y petróleo.
Decir petróleo en Angola, es decir Cabinda, y decir Cabinda equivale al poder de la Cabida Gulf Oil Company.  Este enclave producía en 1974 diez millones de toneladas de petróleo, con un valor total de reservas de unos cien mil millones de dólares.
Debido a la importancia estratégica de la posición de Cabinda, se envía desde el puerto de Benguela al barco La Plata, con quinientos hombres y cien piezas de artillería para defender la posición del MPLA frente a los ataques de la UNITA y el FLEC.
Otro actor importante en el conflicto, que se contraponía a los intereses soviéticos y cubanos en la zona, era la República Popular China, quien trataba también de solidificar su área de influencia en la zona, haciendo una guerra abierta a naciones comunistas aliadas con el Kremlin.
Los acuerdos de ayuda firmados entre el gobierno de Pekín y el FNLA en diciembre de 1974, parecieran contradictorios, sin embargo, responde a la estrategia de Mao Tse Tung de oponerse a las acciones llevadas a cabo por el politburó del Partido Comunista Soviético.
En un principio China acordó enviar al Zaire a 112 consultores militares para entrenar a las tropas irregulares encabezadas por Holden Roberto, quien contrató un grupo de mercenarios portugueses, yemenitas, y chipriotas para formar un batallón de combatientes de élite contra las fuerzas cubanas, estas estaban dirigidas por el chipriota Costas Georgeu .
El plan de acuerdo inicial incluía eventualmente la formación de una división equipada con armas chinas, en un flujo continuo de pertrechamiento que se extendería por un año y medio, pero dada la escalada de acciones llevadas por los cubanos y la negativa de apoyo por parte de los Estados Unidos y de la CIA, el acuerdo se amplió.
Pero para finales de 1976, la asistencia china cesó, al intervenir el gobierno sudafricano en apoyo del FNLA, a pesar de los intereses geo estratégicos que se verían afectados,  China evitaba asociarse con Sudáfrica, de cualquier forma posible.
Un aspecto muy importante para analizar, es la forma en que el conflicto afectó las relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos, después de la crisis de los misiles y la defenestración de Nikita Jruchev, las relaciones cubano americanas empezaron a mejorar a finales de los años 60.
En un comunicado del secretario de Estado, Henry Kissinger apuntaba: “El gobierno de E.U. no ve ninguna razón en perpetuar su antagonismo hacia el gobierno cubano” (Schehara, 1990)
Sin embargo, esta situación cambió diametralmente con el inicio de la operación Carlota, las relaciones entre ambos lados del estrecho de Florida se deterioraron de manera continua, pues la administración Ford veía como la intervención ponía en riesgo sus intereses en la zona austral de África.
Esto se enmarcaba en la nueva situación global derivada de los acuerdos de Helsinki, Cuba vio en estos eventos la oportunidad para independizar sus relaciones exteriores tanto de la esfera comunista, como de la política de acercamiento a occidente, lo que fue tomado por la Casa Blanca, según una declaración oficial como:
“La acción del gobierno cubano de enviar tropas de asalto hacia Angola cancela cualquier oportunidad de mejorar las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos” (Rochlin, 1979)
Más aun, los estadounidenses se negaron a reconocer el gobierno establecido en Luanda, estableciendo un gobierno paralelo dirigido por la UNITA desde Nova Lisboa, y le aseguraron créditos del Banco Mundial por quinientos millones de dólares, dando así, ayuda directa al ejército de Jonás Savimbi.
Luego de algunos años de una cierta tregua en el conflicto, la operación Carlota entró en una nueva fase más agresiva cuando las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba desenmascararon una red de tráfico de drogas dirigida por el comandante Arnaldo Ochoa, quien utilizaba Angola como una plataforma de distribución de cocaína colombiana en todo el continente africano.
El comandante fue destituido, enjuiciado y fusilado en la cárcel habanera del príncipe en 1987, y la operación Carlota quedó a cargo del Comandante Leopoldo Cintra, militar condecorado como Héroe de la república socialista, y cuyo trabajo en Angola le vale el cargo de ministro de defensa que ejerce actualmente.
Al igual que su antecesor, Cintra participó en la lucha contra Batista y fue formado en Checoslovaquia y la URSS como artillero, participando en Angola en las batallas del rio Cunene, y la victoria cubana de Cuito Canavale, donde destacó por el comando de unidades pesadas.
Esta nueva fase en la guerra civil se explica también por el relevo en la cúpula del MPLA, pues el dirigente Agostinho Neto, murió en 1981, en Moscú, mientras era tratado de un cáncer hepático. Siendo sustituido por el canciller y representante plenipotenciario en Belgrado: José Eduardo Dos Santos.
El nuevo mandatario se enfrentó a una serie de amenazas de fraude en las elecciones presidenciales por parte de la UNITA, además, después de la muerte de Leonid Brezhnev, la asistencia soviética hacia Angola fue prácticamente congelada, pues los gobiernos efímeros de Andrpov y Chermenko, focalizaron su atención militar en la cuestión de Afganistán.
Con la renovación política extendida en los países del campo socialista, debido a la perestroika y el glasnost, el gobierno de Fidel Castro, vio la necesidad de fortalecer su presencia en el continente negro; por lo que se enviaron más tropas en las misiones de Etiopia y Angola.
Posiblemente, el enfrentamiento más importante en el que participaron las tropas cubanas en Angola, fue la batalla de Cuito Canavale, acontecida a lo largo de todo el verano austral de 1988, en un intento de las tropas regulares del MPLA, por someter finalmente el movimiento insurgente angoleño UNITA y las tropas sudafricanas, al mando del coronel Deon Ferreira,  en el sureste de Angola, fue repelido de manera decisiva en una serie de batallas en el río Lomba por la intervención de las fuerzas sudafricanas. (George, 2005)
Con  el ejército de Angola en retirada hasta el punto de partida de su ofensiva, en Cuito Cuanavale, el mando sudafricano y la UNITA pasaron a la ofensiva y comenzó el asedio con bombardeos con artillería de largo alcance, el 14 de octubre. Una gran batalla se produjo y Angola, por temor a una derrota, pidió ayuda a Cuba. Con refuerzos cubanos consistentes en unos 5 mil hombres, Cuito Canavale resistió y el avance de Sudáfrica terminó después de seis intentos fallidos para superar las defensas de las MPLA y Cuba entre el 13 de enero y 23 de marzo de 1988. El ejército de Sudáfrica se retiró parcialmente, pero siguió bombardeando Cuito Canavale desde la distancia.
En total, durante los 16 años en que se desarrolló la operación Carlota, el ejército cubano sufrió unas 2300 bajas, además de la integración de una columna especial conformada por desertores de la UNITA, y tropas de respaldo provenientes de la SWAPO y el Congreso Nacional Africano, que para principios de 1991, serían los cimientos del ejército nacional de Namibia. (Canton Navarro, 1996)
El legado de la presencia cubana en Angola tiene muchas aristas de análisis, por un lado encontramos, el campo ideológico, la presencia del contingente cubano, sin lugar a dudas fue de gran ayuda para el mantenimiento de la soberanía angolana y la defensa de la nación frente los amenazantes intereses de una nación regida por un régimen injusto como lo fue la Unión Sudafricana, además de servir de trampolín de lucha por la independencia de los pueblos de Namibia y Zimbawe.
A este respecto, el propio Nelson Mandela reconoce la labor titánica de los soldados cubanos, y por eso se eligió el epígrafe que acompaña, este texto; pero los intereses del gobierno comunista no fueron, ni de lejos puramente humanitarios. Al apoyar al MPLA, Cuba ganaba notoriedad en una escena internacional complicada, al tiempo que distanciaba su diplomacia del Kremlin.
Al participar en la guerra civil angolana, se destruyeron puentes y caminos, unidades productivas y se derribó la endeble industria del país, profundizando aún más en el grave subdesarrollo de la nación africana, si bien los soldados cubanos individualmente actuaron de manera solidaria, fueron utilizados como ariete del Estado para penetrar en África, haciendo una nueva manera de colonialismo: el colonialismo ideológico.
Si bien es cierto, que durante el tiempo que se emplazó el contingente caribeño en Angola, se combatió el analfabetismo, y se creó un sistema de salud embrionario, esto no tuvo un seguimiento después de la retirada, acaecida en marzo de 1991, dejando al país en medio de un conflicto intestino, que todavía tardaría una década más en resolverse.
Como lo testimonia la canción del trovador Frank Delgado, titulada “Veterano”, gran parte de la oficialidad se dedicó a la caza de animales salvajes y otras actividades recreativas más que a la lucha de liberación; por no hablar del escándalo de contrabando de enervantes que le costó la vida al comandante Arnaldo Ochoa.
Finalmente quisiera hacer notar la hipocresía con la que actuaron todas las partes beligerantes, utilizando a la población y al territorio de Angola como una excusa para medir fuerzas y afianzar su hegemonía global. Solamente así resultaría lógica la alianza entre la dictadura de Zaire, la China de Mao y un movimiento derechista como UNITA.
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Consideraciones finales

Pese a esta derrota la participación de Cuba en las luchas antimperialistas africanas (El caso del Che en el Congo, y otras incursiones en Etiopia) está lejos de ser infructuosa, la ayuda cubana a Angola consiguió frenar a la Sudáfrica del apartheid y a la UNITA, puesto no se cometieron los mismo errores que en el Congo, en una aplicación mecánica de las experiencias de la revolución cubana a unas condiciones de beligerancia y coyuntura histórica distintas.
Sin duda la presencia de Cuba en el conflicto africano contra las políticas del apartheid, la historia de África sería muy diferente, pues su contribución no solo consolido la soberanía de los pueblos de Angola y Namibia, sino que estrechó las relaciones entre el gobierno de Fidel Castro y aquellos procedentes del Congreso Nacional Africano, (Mandela y Jomba)
El éxito bélico en esta lucha, puede también servir para explicar, por lo menos de manera parcial, el éxito exterior de la revolución cubana,  la operación Carlota fue diplomáticamente, muy beneficiosa para el gobierno cubano, pues le permitió tener un papel primordial entre los países del tercer mundo, y ganar cierta notoriedad y hegemonía en un momento crucial: el colapso de los países del campo socialista en Europa oriental.
Esta coyuntura fue aprovechada, por Cuba para catapultar su presencia en África como un símbolo de lucha de las naciones pequeñas, en lucha contra los intereses norteamericanos y sudafricanos, lo que a finales de los años ochenta magnifica su papel como una fuerza global, desde una pequeña isla del Caribe.
Por  otro lado, la presencia de Cuba en Angola, a través de la operación Carlota permitió al partido comunista cubano hacer un contrapeso a las directrices soviéticas y chinas, además de enfrentarse en una posición estratégica contra los Estados Unidos y Sudáfrica.
Así pues las fuerzas cubanas fueron producto de un momento histórico especifico, que posibilitaron a Cuba tener una proyección en ultramar, siendo una experiencia internacionalista que afianzo su rol de liderazgo entre los países del tercer mundo y del continente africano.



Trabajos citados

Bridgland, F. (1990). The War for Africa: Twelve Months that Transformed a Continent. Londres: Ashanti Publishers Ltd.
Canton Navarro, J. (1996). Historia de Cuba: El desafio del yugo y la estrella. La Habana: Editoral SI-MAR.
George, E. (2005). The Cuban intervention in Angola. New York City: Taylor & Francis.
Guevara, E. (2009). Pasajes de la guerra revolucionaria (Congo). La Habana: Ocean Sur.
Kapuscinski, R. (2007). Un día más con vida. Barcelona: Anagrama.
Medeiros Ferreira, J. (2002). Portugal en transicion. Mexico DF: FCE.
Rochlin, J. F. (1979). Cuban intervention in Angola and Ethiopia, (1975- 1980), the question of Soviet influence. Humbolt Ca.: California State University.
Schehara, S. (1990). Cuba involvement in Angola, a question of autonomy in Cuban relation with USSR. Monterrey Ca: Naval Postgraduate School.




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